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lunes, febrero 27, 2017

#Editorial1592. PENSIONES SUFICIENTES: UN DEBER DE JUSTICIA



   Si el Gobierno continúa con su uso abusivo del Fondo de Reserva de las Pensiones lo agotará este mismo año. Esto no era algo inevitable, es fruto de una opción política: el Gobierno tenía y tiene otras posibilidades para incrementar los ingresos, tanto a través de las cotizaciones sociales (su peso en España es del 12,3% del PIB frente al 15,3% en la zona euro y el 13,2% en el conjunto de la UE), como de los impuestos (los ingresos fiscales en España están 6,8 puntos por debajo de la media de la zona euro y 5,4 por debajo de la media de la UE).

   Pero este hecho solo es un síntoma de un problema mucho más grave de cara al futuro. La opción política que se ha hecho respecto al sistema de pensiones va en la dirección contraria a la de la justicia, pues parte de un supuesto injusto: hay que adaptar el sistema de pensiones al nuevo modelo económico-social (el de la especulación financiera, la máxima rentabilidad a costa de lo que sea, el empleo precarizado, el debilitamiento de los derechos sociales…), en lugar de a lo que sería justo: transformar el modelo económico para que responda a las necesidades sociales. ...






jueves, enero 19, 2017

El valor social de la misericordia #Editorial1591




Al terminar el Año de la Misericordia, el papa Francisco nos invita, en su carta apostólica Misericordia et misera, a continuar cada día en el empeño por «avivar el valor social de la misericordia» para mirar al futuro con esperanza. «Estamos llamados –nos recuerda Francisco– a hacer que crezca una cultura de la misericordia (…) en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando ve el sufrimiento del hermano» (n. 20). Es urgente restituir la dignidad a tantas personas y construir una sociedad justa y fraterna (n. 19). Esta necesidad social reclama nuestra respuesta como Iglesia, de forma que «la conversión pastoral que estamos llamados a vivir, se plasme cada día, gracias a la fuerza renovadora de la misericordia» (n. 5), porque «el camino de la misericordia es el que nos hace encontrar a tantos hermanos y hermanas que tienden la mano esperando que alguien la aferre y poder así caminar juntos» (n. 16). «El carácter social de la misericordia obliga a no quedarse inmóviles y a desterrar la indiferencia y la hipocresía (…) para que la justicia y una vida digna no sean solo palabras bonitas, sino que constituyan el compromiso concreto de todo el que quiere testimoniar la presencia del reino de Dios» (n. 19).

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domingo, septiembre 18, 2016

Iglesia por el trabajo decente | #Editorial1587



En el año 2000, con motivo del Jubileo de los Trabajadores, Juan Pablo II hizo un llamamiento en favor de una coalición mundial en defensa del trabajo decente, apoyando así la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Toda la Iglesia debe implicarse en este empeño, pues la afirmación de la dignidad de la persona en el trabajo es misión propia de la Iglesia en razón de su fidelidad a Cristo en los pobres (Laborem exercens, 8). Benedicto XVI (Caritas in veritate, 63) reafirmó ese mismo planteamiento, subrayó lo que significa el trabajo decente para personas, familias y sociedad. Y destacó el valor central del trabajo digno para construir una sociedad fraterna. Francisco insiste constantemente en la importancia decisiva de la dignidad del trabajo y del trabajo digno para la realización de la dignidad humana, la lucha contra la pobreza y la configuración de una sociedad que, con el trabajo de las personas, cuide la vida de todos y la casa común, realizando así la vocación humana (Laudato si’, 128). También los obispos españoles (Iglesia, servidora de los pobres, 32) han subrayado que lograr un trabajo digno debe ser empeño de todos, empeño que reclama la implicación activa de las comunidades cristianas, en razón de la caridad y la justicia.

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viernes, junio 10, 2016

Cuando nos duela de verdad la vida de los pobres | #Editorial1584



     La legislatura que se inició con las elecciones del pasado 20 de diciembre ha sido una legislatura frustrada de la que necesitamos aprender, los partidos políticos y el conjunto de la sociedad, porque los pobres –hombres y mujeres– no pueden esperar.

     En nuestro editorial de diciembre de 2015 decíamos que las elecciones nos situaban ante dos desafíos fundamentales: desarrollar la capacidad de diálogo desde la diversidad y situar la justicia en el centro de nuestra democracia. Las dos cosas han estado bastante ausentes hasta hoy. Previsiblemente después de las elecciones del 26 de junio habrá algunos cambios en la composición del Congreso y del Senado, pero en lo sustancial estaremos en la misma situación y con los mismos desafíos: la necesidad del diálogo para escuchar y responder al clamor de las personas empobrecidas, que es lo único que nos puede hacer avanzar en justicia y humanidad…, en fraternidad en definitiva. ...



viernes, mayo 06, 2016

Repensar el sentido del trabajo | #Editorial1583



     Se cumplen 125 años de lo que se considera el inicio de la Doctrina Social de la Iglesia. El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicaba la encíclica Rerum novarum, sobre la situación de los obreros. Su contexto era el de un liberalismo radical y una expansión industrial capitalista que degradaron hasta el extremo las condiciones laborales y de vida de las familias trabajadoras. En esa situación, el Papa hacía un planteamiento fundamental sobre el trabajo humano: «A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia; ni ponerle trabas en la marcha hacia su perfeccionamiento» (RN 30).

     Un año antes, en 1890, tal y como se había decidido en el Congreso Internacional Socialista Obrero de París de julio de 1889, se convocó por primera vez la celebración internacional del 1º de Mayo, cuya reivindicación central era la jornada laboral de ocho horas. El éxito de las manifestaciones hizo que las organizaciones obreras decidieran dar continuidad a esta cita anual. Con el tiempo, el 1º de Mayo se convierte en un símbolo de la lucha y solidaridad de los trabajadores y las trabajadoras por el reconocimiento de su derecho a ser y a vivir dignamente. En la tradición obrera las «ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de formación», representaban «vuestro reingreso en la vida humana, la libertad de cumplir vuestros deberes hacia vosotros y hacia vuestra clase».


viernes, marzo 18, 2016

Refugiados: una profunda crisis moral. #Editorial1581


     En una editorial anterior1 nos referíamos a la situación de las personas refugiadas que llegan o intentan llegar a Europa y planteábamos que el desgobierno y la indiferencia estaban agravando dramáticamente la vida de millones de personas. Desde entonces la situación se ha hecho más escandalosa.

    Por ello adquieren más fuerza unas palabras –que compartimos– publicadas por Cristianisme i Justicia hace unos meses: «Tenemos que considerar literalmente como criminales aquellas políticas de “seguridad” que tiendan a blindar fronteras y a levantar muros. Es el momento de la solidaridad activa, de la búsqueda conjunta de soluciones, y en esto las opiniones públicas de los países potencialmente acogedores tenemos que ser mucho más conscientes, claras e insistentes ante nuestras autoridades»2.

     El papa Francisco nos recuerda que «todos los días… las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuando vemos como espectadores a los muertos… Sea de grandes o pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea solo una vida»3. Por eso, insiste repetidamente en la necesidad de «romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (Misericordiae vultus, 15).

sábado, febrero 13, 2016

Trabajar como esclavos | #Editorial1580


     En la sección de «La Mundialización» de este número de Noticias Obreras nos referimos a la labor de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para combatir la forma de esclavitud que es el trabajo forzoso. Una realidad que, según los datos de la OIT, padecen al menos 21 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo. Esa situación de estricta esclavitud, en la que trabajadores y trabajadoras son literalmente forzados a trabajar en condiciones totalmente degradantes, es un crimen contra la humanidad al que es necesario y urgente poner fin.

sábado, enero 16, 2016

Año de la Misericordia y trabajo digno


     El Año de la Misericordia que celebramos la Iglesia es una llamada a ser misericordiosos como el Padre (Lc 6, 16). El amor concreto a las personas, que se conmueve por la miseria y el sufrimiento del hermano y reacciona para acabar con ese sufrimiento y miseria para que pueda vivir dignamente, que eso es la misericordia, es lo que nos hace humanos y lo que construye una vida social justa y decente. Por eso, en la Bula de Convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia (Misericordiae vultus), el papa Francisco insiste en que la Iglesia «tenemos la responsabilidad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre» (n. 4). Para ello es imprescindible que «abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva nuestro grito y junto podamos romper la barrera de la indiferencia» (n. 15). Unamos, dice Francisco, lo que no se puede separar, justicia y misericordia, sabiendo que el fundamento de la justicia es el amor misericordioso.




domingo, febrero 08, 2015

La extensión del subempleo


   En España hay 5,5 millones de personas desempleadas y una altísima tasa de precarización del empleo. Al menos 750.000 hogares tienen a todos sus miembros en el paro. Y la cobertura por desempleo ronda el 57%, es decir, el 43% de las personas sin empleo no tienen ninguna cobertura pública. En este contexto se firmó el pasado diciembre un acuerdo entre gobierno, patronal y sindicatos (en vigor desde el 15 de enero) para la «activación del empleo» y, sobre todo, ayudar a parados y paradas de larga duración. En principio, es un acuerdo positivo, especialmente por la gran cantidad de personas desempleadas sin ningún tipo de cobertura. Pero no es para tirar cohetes.

     El acuerdo contempla una ayuda económica de 426 euros mensuales y programas de inserción laboral para personas desempleadas de larga duración (con más de un año en el desempleo), que hayan agotado todas las prestaciones, al menos seis meses antes de solicitar la ayuda, que carezcan de ingresos y tengan «cargas» familiares. Deberán, además, haber estado trabajando por cuenta ajena en algún momento y estar inscritos como demandantes de empleo a fecha 1 de diciembre. Requisitos que excluyen a muchas personas paradas sin cobertura. La ayuda será compatible con un empleo y, en ese caso, se descontará del salario, es decir, compartirán los costes la empresa y el servicio público de empleo. Se estima que se podrán beneficiar entre 400 y 500.000 parados de larga duración, con un coste entre 1.000 y 1.200 millones de euros. Con ello se espera que para mediados de 2015 la cobertura por desempleo podrá llegar al 64% de los desempleados, pero ¡qué cobertura!.

jueves, diciembre 11, 2014

Compromiso ético para desenterrar la justicia


   Nuestra sociedad se parece cada vez más a una ciudad que tras un terrible bombardeo ha quedado reducida a un montón de escombros. Nuestro edificio social es un montón de escombros bajo el que está enterrada la justicia, la justicia debida a las personas, la justicia debida a los empobrecidos. Bajo los escombros están los derechos de muchas personas, el derecho a ser y vivir de las personas, de los pobres.

     El bombardero que ha tirado las bombas que han causado este destrozo humano es el de la idolatría del dinero, la institucionalización social del afán de enriquecerse a toda costa. Todo se ha sometido a la cruda y desalmada lógica del Mercado, convertido en un absoluto, hasta institucionalizar reglas y normas radicalmente individualistas que dan rienda suelta a quienes acumulan riqueza sin parar a costa del empobrecimiento social, dejando montones de víctimas al paso de su codicia. Y, también, hasta que hemos aceptado socialmente con toda naturalidad el dominio del dinero y su lógica en nuestras vidas y en nuestra sociedad. El ídolo del dinero ha sustituido la primacía del ser humano. El resultado es el montón de escombros en que se ha convertido nuestro edificio social.

lunes, agosto 04, 2014

Reforma fiscal, solidaridad y justicia


   El Papa Francisco ha denunciado lo que denomina las teorías del «derrame», «que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando («La alegría del evangelio», 54). Sin embargo, esta teoría, falsa y perniciosa, que es la que hoy sostiene el llamado «neoliberalismo», es la que domina las políticas económicas que sufrimos, también las políticas fiscales. Y decimos que es falsa (además de porque «nunca ha sido confirmada por los hechos») y perniciosa, precisamente porque mientras rige las políticas económicas, los excluidos que esas mismas políticas fabrican, «siguen esperando». Ahí está su mayor falsedad.

     Aplicada a las políticas fiscales, esta teoría viene a decir que es bueno que los que más tienen paguen pocos impuestos, porque así pueden invertir su riqueza generando crecimiento económico que a todos beneficia. Esta premisa, que rige desde hace años las políticas fiscales caracterizadas por constantes reducciones de impuestos (además de la multitud de facilidades para el fraude y para eludir pagar impuestos) a quienes más tienen, a las grandes empresas, inversores, financieros, grandes fortunas…, es burdamente falsa: lo único que sí logra es más acumulación de la riqueza social en pocas manos, más desigualdades y más dificultades del Estado para lograr los ingresos necesarios para responder a las necesidades sociales. Y, mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Esta teoría también sostiene otra afirmación que no es más que un enmascaramiento de lo anterior, que es su verdadero objetivo, y que es el «caramelito envenenado» que se ofrece a quienes soportan en realidad el peso de los impuestos, los asalariados, los autónomos y las pequeñas empresas. Es la afirmación de que el dinero está mejor en los bolsillos de los contribuyentes que en los del Estado. Afirmación que es falsa y engañosa, pero sobre todo azuza el individualismo frente a la solidaridad. Porque cada uno por sí solo, sobre todo si tiene ingresos bajos, no puede atender todas sus necesidades básicas (aunque le «bajen» un poquito los impuestos); juntos, solidariamente y con un sistema fiscal que redistribuya la riqueza social, sí podemos responder a esas necesidades básicas de todos.

viernes, julio 04, 2014

Comunicación al servicio de una cultura del encuentro


   Con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales, el 1 de junio, el Papa Francisco ha publicado un Mensaje, «Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro», en el que hace un llamamiento a orientar los medios de comunicación social en la dirección que nos puede ayudar a superar las enormes fracturas y desigualdades sociales y derribar los muros que hemos levantado entre nosotros: promover una cultura del encuentro, del diálogo y la escucha de los otros. Escuchar y dialogar para «crecer en la comprensión y el respeto».

     Por más que algunos no quieran entenderlo, el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo en nuestro país es una llamada en la misma dirección. Expresión de una necesidad social que, desde hace años, está cada vez más clara. Es patente el deseo de un cambio profundo en nuestro modelo político; un cambio que, ante todo, centre la atención en las necesidades de las personas y que nos ayude a vivir la política de otra manera.

sábado, enero 04, 2014

La alegría del Evangelio de la fraternidad y la justicia


   La exhortación apostólica «Evangelii gaudium» (La alegría del Evangelio) del Papa Francisco es una propuesta de vida impresionante. Una invitación a que repensemos nuestra vida, personal, social, eclesial, para crecer en fidelidad a la Buena Noticia de Jesucristo, porque en ella está el camino de nuestra realización humana, de nuestra felicidad personal y social. El Papa Francisco nos invita a fijarnos en lo más importante, en lo que es central y sustancial para nuestras vidas. De la gran riqueza de la exhortación queremos subrayar algo de lo que nos parece más sustancial.


     Lo central y sustancial está en Jesucristo, es Jesucristo, y, en Él, está en la sagrada dignidad de toda persona y en la sagrada dignidad de la vida de los pobres que reclama justicia. Lo decisivo es mirar, como Jesucristo, nuestras vidas, nuestro mundo y nuestra Iglesia, desde la misericordia, desde el amor concreto a las personas concretas. La misericordia es la gran fuerza transformadora de nuestras vidas y de nuestro mundo: «Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto, y amamos a la humanidad que lo habita, con todos sus dramas y cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus valores y fragilidades. La tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos» (n. 183).

viernes, noviembre 08, 2013

Hermanos y hermanas nuestras

   El 3 de octubre naufragó cerca de la isla italiana de Lampedusa una embarcación en la que viajaban hacinadas más de 500 personas, africanos que intentaban llegar a Europa. Murieron al menos 359 personas. El 11 de octubre se produjo otro naufragio en el que murieron más de 50 personas. Estos hechos son una trágica normalidad que se viene produciendo desde hace años, en medio de una generalizada indiferencia. Se habla de que en los últimos 25 años han muerto en aguas cercanas a Lampedusa 20.000 personas.


     Lampedusa es uno de los lugares más importantes de llegada de africanos a Europa. Son personas que intentan huir de la pobreza y la violencia, buscando oportunidades de vida. Pero se ven obligadas a hacerlo escondiéndose, poniéndose en manos de traficantes que les cobran mucho dinero por una travesía en muy malas condiciones. Se ven obligados a poner en peligro su vida porque la Unión Europea tenemos una ciega e inhumana política de cierre de fronteras. Por eso muchos lo que encuentran no son las oportunidades de vida que buscan, sino la muerte. Si llegan a Lampedusa son «ilegales». Lo que sí encuentran es la solidaridad de muchos de los habitantes de la isla que hacen lo posible por acogerlos y atenderlos.


miércoles, abril 03, 2013

Un crimen contra la humanidad

   Cada año mueren en el mundo 2.300.000 personas víctimas de accidentes y enfermedades laborales: 6.300 cada día. En España cada día 2 trabajadores fallecen por accidente laboral, 14 sufren un accidente grave y 44 son víctimas de una enfermedad laboral. En los últimos diez años han muerto en accidentes laborales 11.522 trabajadores y trabajadoras. Este hecho constituye uno de los mayores atentados contra la vida en nuestro mundo. Es un crimen contra la humanidad. Lo es porque gran parte de esos accidentes y enfermedades son evitables. No se producirían si el trabajo se realizara en otras condiciones, si se organizara de otra manera, si se utilizaran para evitarlo los conocimientos y los medios técnicos de que disponemos.


     El 28 de Abril, Jornada Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, pretende que no olvidemos este crimen y asumamos la responsabilidad de hacer todo lo posible para acabar con él. Esta jornada de denuncia y movilización sindical nos llama a que, cada día, tengamos presentes a las víctimas y a sus familias, crezcamos en conciencia social de la enorme gravedad de esta situación, reivindiquemos y luchemos por condiciones de trabajo dignas y seguras para las personas. Su cercanía al 1º de Mayo es muy significativa. El 1º de Mayo es un signo de la historia de la lucha por el reconocimiento efectivo de la dignidad de las personas en el trabajo. Y precisamente la negación de la dignidad de las personas en el trabajo es la raíz del crimen contra la humanidad que son esos 2.300.000 personas que mueren cada año víctimas de accidentes y enfermedades laborales.

domingo, febrero 17, 2013

Lógica mercantil

   Algunos gobiernos están utilizando el pretexto de la crisis económica y de la falta de recursos en los presupuestos públicos (provocada por la decisión política de dar prioridad absoluta al pago de los intereses usureros de la deuda) para extender aún más en la vida social la lógica mercantil y entregar al negocio privado cada vez más aspectos de la vida social, incluidos bienes básicos que responden a derechos fundamentales de las personas, como es el caso de la sanidad. Antes ya se hizo con empresas públicas y la gestión de servicios sociales.


     Esta opción política no tiene nada que ver con las necesidades sociales, ni es algo ineludible. Es una decisión política vinculada a la ideología neoliberal, la que propagan los más poderosos económicamente para defender sus intereses ilegítimos. Una ideología que es contraria al bien común y difunde «la convicción de que el crecimiento económico se ha de conseguir incluso a costa de erosionar la función social del Estado y de las redes de solidaridad de la sociedad civil, así como de los derechos y deberes sociales» (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2013, n. 4).

lunes, octubre 08, 2012

La Iglesia de Jesuristo, Iglesia de los pobres



    
El 11 de octubre de 2012 se celebra el 50º aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. Esta fecha es la que ha escogido Benedicto XVI para proclamar un Año de la Fe. Será una ocasión propicia para que comprendamos con mayor profundidad que el fundamento de la fe cristiana es «el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, Jesucristo, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» («Deus caritas est», 1).
Ese mismo 11 de octubre, pero del año 1962, se inauguraba la primera sesión del Concilio Vaticano II. Un concilio que contribuyó decisivamente a cambiar en profundidad la vida de la Iglesia en mayor fidelidad al Evangelio de Jesús, a pesar de sus lógicas limitaciones, y  que ha dado muchos frutos en la vida de la Iglesia en favor de su servicio a la humanidad. Un concilio que en no pocos aspectos es hoy más un desafío que una realidad en la vida de la Iglesia, siempre necesitada de conversión a Jesucristo y de renovación. Un concilio que sigue siendo un camino abierto para hoy y para el futuro.

miércoles, septiembre 26, 2012

Decisiones injustas e inmorales



     Parece que vivamos en el país de los eufemismos. El diccionario de la Real Academia de la Lengua define «eufemismo» como un «modo de decir para expresar son suavidad o decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante». La verdad es que se podría decir más claro: es no llamar a las cosas por su nombre, a veces con la intención de ocultar la realidad. Eufemismos como «ajustes», «austeridad», «racionalización»…, que utilizan algunos responsables políticos para explicar sus decisiones son, más que otra cosa, un intento de ocultar la realidad.

     La política que comenzó a practicar el gobierno del PSOE y ha llevado al extremo el gobierno del PP, caracterizada sobre todo por poner el acento en el recorte drástico del gasto público, es, desde un punto de vista «técnico», más que discutible. A la vista están sus resultados económicos: los recortes no tienen fin porque la situación no mejora con esa política sino todo lo contrario. De hecho, desde un punto de vista «técnico» esas políticas son criticadas por economistas que opinan que es necesario tomar otras decisiones bien distintas, porque las que se están tomando solo deterioran cada vez más la economía e incrementan las desigualdades sociales. La tan repetida afirmación del Gobierno de que no es posible hacer otra cosa también es discutida desde este punto de vista «técnico».

viernes, agosto 03, 2012

Trabajo, pobres y organización social



     En su encíclica sobre el trabajo humano («Laborem exercens»), Juan Pablo II, recogiendo una larga tradición en la reflexión social de la Iglesia, hacía dos afirmaciones que son hoy de enorme actualidad e importancia. La primera se refiere al trabajo humano como clave esencial de la organización de la vida social, si se piensa ésta desde la búsqueda de «hacer la vida humana más humana»: «El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, si tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre» (LE 3). La segunda a la causa de la dignidad de las personas en el trabajo como esencial para la justicia social, porque su negación fabrica empobrecidos, y como central para el ser y la misión evangelizadora de la Iglesia: «Para realizar la justicia social (…) son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad de los hombres del trabajo. Esta solidaridad debe estar siempre presente allí donde lo requiere la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores y las crecientes zonas de miseria e incluso de hambre. La Iglesia está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la “Iglesia de los pobres”. Y los “pobres” (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo» (LE 8).

     Lo que nos ha pasado en nuestra sociedad es que se ha despreciado el valor y la dignidad del trabajo humano. Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Es más, una economía que «crecía» destruyendo trabajo y alejándose cada vez más de las necesidades de las personas. Una economía financiera especulativa que generaba «crecimiento» económico destruyendo y precarizando el trabajo y haciéndolo totalmente dependiente de la rentabilidad financiera. Cuando esa dinámica especulativa estalló, se emprendió un camino para recuperar la rentabilidad financiera que suponía seguir despreciando el trabajo y las necesidades humanas y se destruyó masivamente empleo. Ahora estamos en un momento especialmente grave en ese proceso: se dedican los recursos a rescatar el sistema financiero a costa de la economía real por el camino de destruir los derechos sociales y laborales de las personas, que eso son los recortes que llaman «ajustes», que se suceden en una espiral que parece no tener fin. Y en ese camino se genera cada vez más dependencia, empobrecimiento y exclusión de las personas.

sábado, junio 02, 2012

La imprescindible reforma del sistema financiero



     Que tenemos un grave problema con el sistema financiero es evidente. Que no se han tomado las medidas necesarias para modificar esa situación también lo es. Necesitamos urgentemente que los poderes públicos ejerzan su responsabilidad hacia el bien común tomando medidas para reformar en profundidad el sistema financiero, protegiendo a la sociedad del enorme peligro que representa la codicia sin límites del dinero, y para orientar las finanzas al único objetivo que puede legitimar su funcionamiento. Como dice Benedicto XVI en «Caritas in veritate»: «Se requiere que las finanzas mismas, que han de renovar necesariamente sus estructuras y modos de funcionamiento tras su mala utilización, que ha dañado la economía real, vuelvan a ser un instrumento encaminado a producir mejor riqueza y desarrollo. Toda la economía y todas las finanzas, y no solo algunos de sus sectores, en cuanto instrumentos, deben ser utilizados de manera ética para crear las condiciones adecuadas para el desarrollo del hombre y de los pueblos» (CV,25).

     Para ello hay que ir al fondo del problema y no limitarse a medidas muy tímidas que no resuelven nada y prolongan una situación insostenible para la sociedad, aunque muy conveniente para la codicia de aquellos mercaderes financieros que solo buscan el mayor lucro posible a costa de lo que sea. Esa raíz del problema ya la denunciaba Pablo VI en 1967: «Ha sido construido un sistema que considera el lucro como motor esencial del progreso económico, la competencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno… conduce a la dictadura» («Populorum progressio», 26). En las últimas décadas, esta raíz ha pervertido el funcionamiento de la economía y del sistema financiero en particular. Las políticas neoliberales que han practicado la mayoría de los gobiernos lo ha hecho posible: se han eliminado todas las trabas para que quienes pueden solo busquen un cosa, invertir el capital allí donde mayor es la rentabilidad. Y el sistema financiero se ha ido alejando así cada vez más de toda responsabilidad social, provocando lo que Benedicto XVI denuncia: «La ganancia es útil si, como medio, se orienta a un fin que le dé sentido, tanto en el modo de adquirirla como de utilizarla. El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza» (CV, 21).