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domingo, marzo 24, 2019

SITUAR EN EL CENTRO LA CUESTIÓN SOCIAL


Nuestra opinión en papel



   Diversas organizaciones eclesiales venimos insistiendo y empeñándonos, con nuestra acción y en el trabajo conjunto en realidades como la Pastoral Obrera y en iniciativas como Iglesia por el Trabajo Decente, en lo importante que es situar en el centro del debate y la preocupación social y política la cuestión social, afrontar la brecha de desigualdad que sufrimos. Es esencial para afirmar la dignidad de cada persona, avanzar en justicia social y en la lucha contra la pobreza y la exclusión, problema central de nuestra sociedad. También los obispos españoles, particularmente en Iglesia, servidora de los pobres, lo han planteado con toda claridad y el papa Francisco insiste constantemente en la defensa del trabajo digno y en la necesidad de una «buena política» que lo haga posible, situando en el centro las necesidades de los empobrecidos y descartados.

Por eso, la HOAC valoramos muy positivamente la Declaración conjunta de los sindicatos CCOO y UGT, presentada el pasado 8 de enero, que muestra la valiosa labor realizada los últimos meses, sus reivindicaciones más importantes y el anuncio de movilizaciones para defenderlas. Estos sindicatos llegaron a un pacto con los representantes empresariales en el Acuerdo de Negociación Colectiva que supone incrementos salariales superiores a la previsión de inflación para recuperar progresivamente los salarios, incidiendo especialmente en los más bajos al pactar un salario mínimo de convenio de 1.000 euros al mes por catorce pagas. En el diálogo social que se abrió con el nuevo Gobierno, tras meses de negociación, se ha llegado a acuerdos en la recuperación de derechos en aspectos tan importantes como recuperar las prestaciones para parados de más de 52 años, medidas del plan de empleo juvenil, recuperar la continuidad de los convenios cuando no son sustituidos por otro, acabar con la prevalencia del convenio de empresa sobre el de sector, la garantía de la aplicación del convenio colectivo en la externalización productiva o subcontratación, medidas de control de la jornada laboral para combatir la utilización fraudulenta del contrato a tiempo parcial…), y en las pensiones: su revalorización según el IPC y revisión de la fórmula por la que se regula el factor de sostenibilidad, así como medidas para aumentar los ingresos de la Seguridad Social, con una nueva lógica para garantizar el sistema de pensiones basada en el incremento de los ingresos y no en el recorte de las pensiones.

Pero los sindicatos se encuentran con que los empresarios son reticentes a cumplir lo pactado, especialmente en lo que se refiere al salario mínimo de convenio, y el Gobierno no firma lo negociado. Por eso plantean movilizaciones que culminarán en un primer momento el próximo 8 de marzo. Lo que plantean los sindicatos es completamente justo. No es todo lo necesario, pero son pasos importantes que, además, fortalecen pilares fundamentales de una sociedad democrática y de una sana política: el diálogo social, la negociación colectiva y el cumplimiento de los compromisos adquiridos a través del diálogo. Sobre todo, nos parece especialmente importante el cambio de orientación política hacia la justicia social en la que insisten los sindicatos en la Declaración: «Las cuestiones sociales deben volver a ocupar el centro del debate social y político, evitando que las controversias territoriales e identitarias oculten la gravedad de la situación social y obstaculicen la toma de decisiones que son necesarias y urgentes».



Carmen Salinas Donaire
Militante de la Hoac de Granada
Publicado en Ideal de Granada ( 25/02/19)

jueves, febrero 28, 2019

LA PALABRA COLMÓ DE SABIDURÍA A TOMÁS


 La Palabra.


Sería bueno que el recuerdo agradecido a Tomás Malagón, forjador de militantes cristianos y consiliario de la HOAC, estuviera cada vez más presente entre nosotros y entre nuestros amigos y amigas. Conservo en mi memoria aquel curso de ¡dos meses! (julio y agosto de 1972) en el que una veintena de consiliarios estuvimos empapándonos en las Rozas de la sabiduría cristológica y social de este sabio y buen sacerdote.

Sin duda que LA PALABRA desmenuzada sabiamente por él en este curso y en otros muchos, nos llenaba de luz para ser más y mejores discípulos y apóstoles de la clase obrera. Sus explicaciones honestas y brillantes estaban rebosantes de amor a Cristo, fidelidad a la Iglesia y solidaridad afectiva y efectiva con los pobres. Eran un viaje de ida y vuelta de Jesucristo (LA PALABRA de Dios) a los últimos y viceversa. Eran una auténtica Teología Social.

Para Malagón toda reflexión sobre el mensaje cristiano había de ser Teología Social porque será integral, comunitaria, encarnada, liberadora de toda esclavitud… Por eso, se enfadaba tanto cuando observaba, lo digo con sus propias palabras, “el aborregamiento, adocenamiento y aburguesamiento cómodo y cobarde tan general” incluyendo el de aquellos que realizan prácticas supuestamente religiosas pero sin conexión con la realidad sufriente del pueblo.

Oigamos LA PALABRA: “Vosotros sois la sal de la tierra…vosotros sois la luz del mundo…Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a Dios que está en los cielos” (Mt 5, 13-16).

Esta PALABRA nos sigue dando la mano para que seamos nosotros también sal y luz en nuestro mundo. ¡No dejemos de cogerla con la fuerza que lo hizo este teólogo del mundo obrero!

En nuestra manos vuelve a estar cada día.


Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 190


lunes, diciembre 31, 2018

MIS VECINOS MARROQUÍES


 La Palabra.


Mis vecinos de enfrente son marroquíes. Están jubilados. En el piso segundo vive una pareja: él, de etnia gitana y temporero del campo y ella tangerina, trabajadora del hogar. Otro vecino, también de Marruecos, adecenta juguetes viejos y los vende. Compramos en una frutería regentada por árabes y el supermercado más barato, y que más vende en el barrio, es de paquistaníes. En las inmediaciones existe un kebab la mar de visitado. Los colegios de alrededor tienen un porcentaje elevado de hijos de migrantes.

El domingo pasado organizaron las distintas asociaciones juveniles una marcha por la dignificación del barrio (“Acortando Distancias” la llamaron). En la fiesta final de la misma pude observar infinidad de razas, colores de la piel, canciones y bailes del “mundo mundial”. Tenemos “una Mesa para el Diálogo de las Religiones” en la que un número considerable de representantes de las distintas comunidades religiosas dialogamos sobre nuestra aportación contra todo tipo de exclusión y a favor de la convivencia y justicia.

Las condiciones laborales perturban y afean la vida de estas barriadas pobres porque muchos de nuestros vecinos o no encuentran trabajo o lo tienen en condiciones inhumanas.

¡Qué luz tan brillante (parecida a la que recibieron los pastores con el nacimiento de Cristo) proyecta LA PALABRA sobre las situaciones descritas!: “Amad al forastero, porque vosotros fuisteis emigrantes en el país de Egipto” (Dt 10,19). “Ya no sois extranjeros o forasteros, sino conciudadanos del pueblo de Dios, sois familia de Dios” (Ef 2,19). “Fui forastero y me acogisteis” (Mt 25, 35).

¡Paremos a los xenófobos y la antievangélica aporofobia! ¡Ojo! Convivencias así de corrientes e integradoras se están dando continuamente en todos los barrios. ¡Animaos a contarlas! Es necesario recrearlas, mejorarlas, difundirlas.

¡Tú, sí, también tú, puedes hacer mucho!



Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 189


miércoles, octubre 31, 2018

RESPONDER AL GRITO DE LOS POBRES


 La Palabra.


Con esta reflexión comienza una nueva sección del TÚ y, al llamarse La Palabra, no está mal que comencemos citando la Carta a los Hebreos (4, 12-13) en la que se elogia a La Palabra como viva, eficaz, valiente, punzante y reveladora de verdad.
Acudimos ahora a ella, a algunas de las citas que hace el Papa Francisco en su Mensaje para la II Jornada Mundial de los Pobres. La Palabra a favor de los pobres empapa este documento.

El Papa comienza con un Salmo (34): “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”. El pobre transforma la palabra por su grito y el Señor no solo le escucha sino que le responde y libera no por un “acto de delegación” sino “con atención amante”.

Francisco afirma: “Bartimeo es un pobre que se encuentra privado de capacidades fundamentales, como son la de ver y trabajar. ¡Cuántas sendas conducen también hoy a formas de precariedad! La falta de medios básicos de subsistencia, la marginación cuando ya no se goza de la plena capacidad laboral, las diversas formas de esclavitud social, a pesar de los progresos realizados por la humanidad… Cuántos pobres están también hoy al borde del camino buscando dar un sentido a su condición. Muchos se preguntan cómo han llegado hasta el fondo de este abismo y cómo poder salir de él. Esperan que alguien se les acerque y les diga: Ánimo. Levántate, que te llama” (Mc 10, 46-52).

Siguiendo con citas de La Palabra, el Mensaje de la Jornada Mundial invita a sentar en nuestras mesas a los hambrientos, a aliviar situaciones inhumanas, a que los pobres nos evangelicen y a que “los verdaderos protagonistas sean el Señor y los pobres”.

“¡Nos queda La Palabra!”



Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 188