domingo, noviembre 20, 2016

Granada: Gesto mensual por el Trabajo Digno



   Un mes más, los militantes de la HOAC de Granada hemos celebrado dentro de las actividades programadas en el marco de la campaña que venimos desarrollando con el lema "trabajo digno para una sociedad decente", nuestro gesto solidario. Esta vez lo hemos compartido con la comunidad parroquial de Espíritu Santo. Inicialmente hemos realizado una concentración denuncia, en clima de oración en la puerta de la parroquia y luego hemos celebrado la Eucaristía.

    La Iglesia este domingo celebra el día de Cristo Rey. Un Rey, que es Dios y es hombre y que opta por los que sufren, por los pobres, por los despojados del trabajo, por los deshauciados, por los inmigrantes.... ese es el Rey en el que creemos los cristianos y no en un rey del oro, el poder y el dinero. Hemos denunciado en ese contexto, la situación injusta que viven tantos trabajadores a los que se les niega el trabajo, o se le ofrece en condiciones precarias. Con las palabras del papa Francisco, cuando dice " que a quien se le priva del trabajo o se le da en esas condiciones, se le roba la dignidad" hemos profundizado en qué significado tiene esto para cada uno de nosotros. Hemos invitado a que participen de nuestra campaña compartiendo con nosotros su opinión sobre un pequeño cuestionario que hemos entregado a la salida de la Eucaristía, con las siguientes preguntas:  
  1. ¿qué es para tí el trabajo digno?  
  2. ¿te parece digna una sociedad que deja sin trabajo a muchas personas o les de un trabajo indecente? ¿ por qué?  
  3. Qué puedes hacer tú o tu grupo para defender y desarrollar el trabajo digno?. 
     Finalmente hemos invitado el próximo día 24 de noviembre a que participen en un encuentro donde se dialogará sobre todas estas cuestiones con los participantes de los grupos parroquiales.






sábado, noviembre 12, 2016

ASÍ, SETENTA AÑOS

 Evangelio en la calle


“No se enciende la lámpara para taparla con un vasija de barro” (Mt 5,15).
 

La HOAC (año 1946) no podía ser para recluirla en los escondites de las sacristías o en las cúpulas de los templos, ni para encerrarla en los espacios sagrados. Tampoco podía ser un aire tan, tan puro que rehuyera toda contaminación humana como si la confrontación con el mundo perjudicara sus intereses. Ni podía encaramarse en los muchos enredos de unas retorcidas oraciones pendientes de las nubes del cielo. No. Es que aquellos rezos no recogían las situaciones sufrientes de tantos y tantos obreros.

Este proyecto, con ya setenta años de vida, era imposible que se aposentara en los torreones amurallados de los bien-pensantes del orden en medio de tanto desorden. Mucho menos era imaginable que este patrimonio de los pobres se lo apropiaran otros para realizar sus beneficencias.

Por el contrario, “la lámpara se pone sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mt 5,15).

Entonces y solo entonces, cuando el Evangelio baja a la calle, al obrero y al bullicio de la gente es cuando es lo que debe ser: luz. El Evangelio empieza a cumplir su misión en el mismo momento que toma posesión de lo que le pertenece por naturaleza: la intemperie de la vida.

El mensaje entrelazado entre la vida y la muerte, la palabra derramada a lo ancho y a lo largo de las relaciones sociales y obreras, el militante bajado a las arenas movedizas del trabajo y de la lucha… era y es la HOAC.

“Señor, que me sienta capaz de luchar. Que pueda, en cualquier tiempo, coger el látigo y arrojar a los mercaderes del templo. Porque tu templo no es solo la Iglesia. ¿No se lo dijiste a la samaritana? Tu templo son las fábricas, los despachos, los talleres –el lugar desde donde rezamos–. Y hay hombres que han convertido la casa de Dios en cueva de ladrones. Que me sienta capaz de vencerlos” (G. Rovirosa: Obras Completas V pág. 479)).

¡Gracias, Señor, por lo que han dado de sí esos setenta años; que den mucho, mucho más!

Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 173 

domingo, noviembre 06, 2016

AHORA MÁS QUE NUNCA. EN NOVIEMBRE SE CUMPLE EL 70 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE LA HOAC


Nuestra opinión en papel



     Siete décadas, 70 años de vida eclesial encarnada en el mundo obrero y del trabajo. Porque si algo ha querido ser la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) es vida cristiana eclesial en medio de la realidad sufriente del mundo obrero y del trabajo. Como escribió Rovirosa, nuestro primer militante, “la lucha de la HOAC se encamina, en primer lugar, a que todo obrero recobre la conciencia de su dignidad de hombre y de obrero a la luz de Cristo”. “No se enciende la lámpara para taparla con un vasija de barro” (Mt 5,15). La HOAC (año 1946) no podía ser para recluirla en los escondites de las sacristías o en las cúpulas de los templos, ni para encerrarla en los espacios sagrados. Tampoco podía ser un aire tan, tan puro que rehuyera toda contaminación humana como si la confrontación con el mundo perjudicara sus intereses.

     Este proyecto, con ya setenta años de vida, era imposible que se aposentara en los torreones amurallados de los bien-pensantes del orden en medio de tanto desorden. Mucho menos era imaginable que este patrimonio de los pobres se lo apropiaran otros para realizar sus beneficencias. Por el contrario, “la lámpara se pone sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en la casa” (Mt 5,15). Entonces y solo entonces, cuando el Evangelio baja a la calle, al obrero y al bullicio de la gente es cuando es lo que debe ser: luz. El Evangelio empieza a cumplir su misión en el mismo momento que toma posesión de lo que le pertenece por naturaleza: la intemperie de la vida. El mensaje entrelazado entre la vida y la muerte, la palabra derramada a lo ancho y a lo largo de las relaciones sociales y obreras, el militante bajado a las arenas movedizas del trabajo y de la lucha… era y es la HOAC.

     En la Diócesis de Granada está presente la HOAC casi desde sus comienzos. Nuestra presencia militante, apenas sin hacer ruido, como el grano de mostaza y la levadura del Evangelio, ha empapado y sigue empapando de dignidad evangélica la realidad, a veces tan difícil, del mundo obrero de muchos barrios y pueblos granadinos. Estuvimos y estamos, codo a codo, en las angustias, luchas y esperanzas de nuestros compañeros y compañeras de trabajo.

     Nuestra gratitud quiere mirar al presente y al futuro y transformarse en respuesta decidida y reafirmada de continuidad con ese servicio y esa vida encarnada. “Ahora más que nunca” es el lema que Rovirosa adoptó en unos momentos difíciles y de profunda experiencia de la propia debilidad, poniendo toda su confianza en Dios.

     Hoy el mundo obrero y del trabajo cercano y lejano sufre una situación difícil, con tantas personas y familias privadas de trabajo digno, despojadas de sus derechos más básicos y que no pueden vivir y ser con la debida dignidad. La idolatría del dinero devora personas y demuele la dignidad del trabajo. Hoy más que nunca es fundamental el empeño por afirmar la dignidad del trabajo y luchar por el trabajo digno. Ahora más que nunca el mundo obrero y del trabajo, y por extensión el conjunto de nuestra sociedad, necesitan de la pastoral obrera de toda la Iglesia, a cuyo servicio quiere seguir entregándose la HOAC desde su identidad de Acción Católica.




Antonio Hernández Carrillo
Consiliario Hoac de Andalucia
Publicado en el Ideal de Granada 6/11/16


jueves, octubre 13, 2016

QUE TU REINO SEA UN HECHO EN LAS FÁBRICAS, TALLERES…

 Evangelio en la calle


“Nos despidieron hace años de la fábrica y metieron a otros con muchísimos peores horarios, descansos y salarios”. “Trabajo estresada por tanta gente a la que quisiera atender con más tranquilad y no puedo”. “Me siento realizada en la oficina dedicándome al servicio de información, porque es mi vocación”. “Trabajo desde las nueve de la mañana hasta la doce y me pagan a dos euros la hora”.

Desde estas y otras situaciones de trabajo deseamos vivamente que “el Reino de Dios sea un hecho”.

El Reino de Dios constituye el mensaje central de Jesús de Nazaret. Esta expresión (Reino) se repite más de cien veces en el Evangelio. “Después que Juan fue arrestado, marchó Jesús a Galilea, proclamando la Buena Noticia de Dios. Decía: Se ha cumplido el plazo y está llegando el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio”. (Mc 1, 14-15). Se trata de un proyecto de liberación total. Con la llegada de Jesús (y de su Reino) se hace presente la voluntad misericordiosa de Dios que se opone a cualquier forma de esclavitud. Además, se manifiesta sin alardes ni espectáculos: “Está dentro de vosotros” (Lc 17, 20-21). Aparece como humilde semilla (Mc 4, 26-27). En este Reino prevalece la bondad de Dios sobre todo mérito (Mt 20, 1-16), los pobres son los primeros invitados (Mt 5, 3) y, por eso, lo deseamos y suplicamos en el Padre Nuestro (Mt 6, 10).

“Que tu Reino sea un hecho en los lugares de trabajo” significa, por tanto, que dejándonos llevar de la bondad del Reino en el trabajo y asemejándonos a Cristo Obrero (Mc 6,3), luchemos para que los trabajadores y las trabajadoras seamos respetados en los descansos y horarios, para que no se trabaje de manera estresada, para que no se pague esa ridiculez escandalosa de dos euros a la hora, para que se dé y disfrute con el trabajo (tarea creadora) con vocación, bien hecho y al servicio de los demás, en definitiva, para que el trabajo sea digno en una sociedad decente.

“Que tu Reino sea un hecho en…”


Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 172 

miércoles, octubre 05, 2016

Jornada Mundial por el Trabajo Decente


Nuestra opinión en papel


   El 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. Desde el pasado año, un grupo de organizaciones de inspiración católica y congregaciones religiosas presentes en España y a nivel internacional hemos puesto en marcha una red de trabajo con el objetivo de situar en la primera línea de las agendas de nuestras entidades la necesidad de un trabajo decente para todas las personas.

    Nuestro precedente fue la reunión celebrada en Roma los días 29 y 30 de abril de 2014, en la que estuvieron presentes representantes de nuestras coordinaciones internacionales, las autoridades de la Santa Sede y los líderes de la Organización Internacional del Trabajo, con el objetivo de colocar explícitamente el “trabajo decente para todas las personas".

   Tal y como afirma el Papa Francisco, “Es necesario reafirmar que el trabajo es una realidad esencial para la sociedad, para las familias y para los individuos, y que su principal valor es el bien de la persona humana, ya que la realiza como tal, con sus actitudes y sus capacidades intelectuales, creativas y manuales. De esto se deriva que el trabajo no tenga sólo un fin económico y de beneficios, sino ante todo un fin que atañe al hombre y a su dignidad. ¡Y si no hay trabajo esa dignidad está herida!”

    Que nos quede claro qué es un trabajo decente: significa un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer, un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad, un trabajo que haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación, un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar, un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz, un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual, un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación,…

    Pero, ¿qué significa hoy defender el trabajo decente?. Significa romper la actual lógica de pensar y organizar el trabajo poniendo en el centro a la persona, no la economía y los intereses de unos pocos. Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo, distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidado necesarios para la vida humana, luchar por condiciones dignas de empleo (sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo), articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso y luchar por la defensa de los derechos humanos y desvincular derechos y empleo.

    Es ineludible poner en primera línea de las agendas de nuestras organizaciones la necesidad de un trabajo decente para todas las personas. Debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales, en nuestras agendas personales… y también en las propuestas de nuestra Iglesia.

    Todos estamos llamados a visibilizar y denunciar, a través de todos los medios al alcance, la situación de desigualdad en el acceso al trabajo decente y la negación de dignidad que esto supone. Todos y todas podemos hacer algo desde nuestras organizaciones, parroquias o lugares de compromiso.

    Os invitamos a unirnos a nosotras y nosotros el viernes siete de octubre en la parroquia de San Miguel Arcángel del barrio del Zaidín. A las seis y media de la tarde tendremos un gesto público y a las siete y media celebraremos la eucaristía. Tantos creyentes como no creyentes tienen su momento para unirse por un Trabajo Digno.




Carmelo Donado Campos

Presidente de la HOAC de Granada y miembro de la plataforma eclesial

“Iglesia unida por un trabajo decente”

(Publidado en IDEAL de Granada 4-10-16)

 

domingo, septiembre 18, 2016

Iglesia por el trabajo decente | #Editorial1587



En el año 2000, con motivo del Jubileo de los Trabajadores, Juan Pablo II hizo un llamamiento en favor de una coalición mundial en defensa del trabajo decente, apoyando así la iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Toda la Iglesia debe implicarse en este empeño, pues la afirmación de la dignidad de la persona en el trabajo es misión propia de la Iglesia en razón de su fidelidad a Cristo en los pobres (Laborem exercens, 8). Benedicto XVI (Caritas in veritate, 63) reafirmó ese mismo planteamiento, subrayó lo que significa el trabajo decente para personas, familias y sociedad. Y destacó el valor central del trabajo digno para construir una sociedad fraterna. Francisco insiste constantemente en la importancia decisiva de la dignidad del trabajo y del trabajo digno para la realización de la dignidad humana, la lucha contra la pobreza y la configuración de una sociedad que, con el trabajo de las personas, cuide la vida de todos y la casa común, realizando así la vocación humana (Laudato si’, 128). También los obispos españoles (Iglesia, servidora de los pobres, 32) han subrayado que lograr un trabajo digno debe ser empeño de todos, empeño que reclama la implicación activa de las comunidades cristianas, en razón de la caridad y la justicia.

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sábado, junio 25, 2016

TRABAJO Y DESCANSO


Nuestra opinión en papel
Rafael Martínez Martínez


Ya huele a verano, se acercan las vacaciones. Se vuelve a escuchar en la calle: “Yo quiero el trabajo de un cura, el sueldo de un ministro, y las vacaciones de un maestro”.

El “dicho” encierra, sin duda, el deseo de algunos derechos intrínsecos de cualquier actividad laboral. Todas las personas necesitamos un trabajo que nos permita vivir dignamente y mantener a nuestra familia. También puede reconocer la importancia del trabajo para la propia realización, para el servicio de los demás. Y por supuesto, la necesidad del descanso y del tiempo de ocio, personal y comunitario.

El Papa Francisco en su discurso al personal del Instituto Nacional Italiano de la Seguridad Social (7-Nov-2015) dice: “Dios llamó al hombre al descanso y Él mismo quiso ser partícipe de este el séptimo día. Por lo tanto el descanso, en el lenguaje de la fe, es al mismo tiempo dimensión humana y divina… La exigencia de «santificar» el descanso—que se repite semanalmente el domingo— se une a la de un tiempo que permita ocuparse de la vida familiar, cultural, social y religiosa”.

Y es que, hacer realidad el derecho al descanso, ha sido uno de los grandes logros de la lucha del movimiento obrero que no podemos ni debemos olvidar. Y menos en estos tiempos, en que puede parecer más un privilegio de algunos que un derecho de todos y todas las trabajadoras.

lunes, junio 20, 2016

NUESTRAS ALEGRÍAS Y NUESTRAS PENAS

 Evangelio en la calle



La alegría brota, cuando en contacto con las profundidades de la vida, nos dejamos liberar de la tristeza, vacío interior y aislamiento y buscamos afanosamente la belleza, la justicia y la verdad. Esa misma búsqueda adquiere nuevos horizontes en el encuentro con Jesucristo,  empeñado y encarnado en la liberación de los pobres. El libro de los Hechos de los Apóstoles cuenta que en la primera comunidad “tomaban el alimento con alegría” (2,46), que por donde los discípulos pasaban, había “una gran alegría” (8,8), que ellos, en medio de la persecución, “se llenaban de gozo” (13,52). Narra también que un eunuco, apenas bautizado, “siguió gozoso su camino” (8,39) y que el carcelerose alegró con toda su familia por haber creído en Dios» (16,34).


 Nuestras penas aparecen cuando somos cómplices en el consumo de tanta oferta que nos introduce en el individualismo que sale de un corazón cómodo y avaro. Nuestras tristezas se muestran cuando nos encerramos en nuestros propios intereses sin dejar espacio a las necesidades de los más humildes y  sin palpitar por el entusiasmo de hacer el bien. ¡Qué pena damos cuando estamos quejosos, resentidos, sin vida!


A veces, la tristeza acude a nuestro corazón por otras causas: la enfermedad nuestra o del amigo o familiar, el despido del trabajo de un compañero, el fracaso de una protesta justa… razones totalmente humanas. Y qué bien hacen aquellas y aquellos que poco a poco van convirtiendo esas situaciones en posibilidades de buscar el bien, luchar por una sociedad justa y serenar el ánimo: “convertir la calle en el Evangelio de la alegría”. De eso se trata. ¡Cuántas personas conocemos así! Dios nos ha dado capacidad  a nosotros mismos para convertir las penas en alegrías.


En esa dirección van estas palabras que pone el Evangelio de Juan en boca de Jesús en momentos de dolor y duelo: “Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena (15,11). “Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría” (16,20).


Convertir las penas en alegrías: ¡Qué gran camino!


Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 171 

viernes, junio 10, 2016

Cuando nos duela de verdad la vida de los pobres | #Editorial1584



     La legislatura que se inició con las elecciones del pasado 20 de diciembre ha sido una legislatura frustrada de la que necesitamos aprender, los partidos políticos y el conjunto de la sociedad, porque los pobres –hombres y mujeres– no pueden esperar.

     En nuestro editorial de diciembre de 2015 decíamos que las elecciones nos situaban ante dos desafíos fundamentales: desarrollar la capacidad de diálogo desde la diversidad y situar la justicia en el centro de nuestra democracia. Las dos cosas han estado bastante ausentes hasta hoy. Previsiblemente después de las elecciones del 26 de junio habrá algunos cambios en la composición del Congreso y del Senado, pero en lo sustancial estaremos en la misma situación y con los mismos desafíos: la necesidad del diálogo para escuchar y responder al clamor de las personas empobrecidas, que es lo único que nos puede hacer avanzar en justicia y humanidad…, en fraternidad en definitiva. ...



sábado, mayo 28, 2016

Nuestra opinión en papel


"ECOLOGIA, TRABAJO Y VIDA"

El pasado 22 de abril 2016, en las Naciones Unidas, 175 países firmaron el “Acuerdo de Paris” sobre el cambio climático. Los gobiernos firmantes, para tratar de impedir el calentamiento global, se comprometen a poner en marcha políticas que apuntan en esta dirección. Las palabras más repetidas en este foro fueron: “futuro” y “esperanza”. Se apeló a la responsabilidad de todos para evitar la destrucción del planeta, para salvar, como dice la Iglesia, “la Casa Común” creada por Dios para la humanidad y para todas las especies vivas.

Según la Doctrina Social de la Iglesia el problema medioambiental es un “signo de los tiempos”, que ha de entenderse de modo integral desde la complejidad de los elementos sociales, políticos y económicos que lo conforman. El deterioro ecológico está relacionado con el tipo de desarrollo y progreso dominante, entendido como producción y consumo sin límites y generador de desigualdad social y de pobreza: en la forma en que se organiza el trabajo (donde muchos seres humanos son excluidos y explotados), en una cultura consumista, depredadora e insolidaria, sin freno para unos pocos (pero que condena a la miseria a millones de seres humanos) y en la falta de promoción de una conciencia ecológica humanista que defienda un crecimiento sostenible para el bien común. La crisis medioambiental es, por tanto, un problema integral y moral y exige de la responsabilidad de todos, asumiendo su complejidad, analizando sus causas y actuando en consecuencia.

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), reflexionando estas cuestiones a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, afirmamos que la solución a la crisis medioambiental ha de considerar otros aspectos fundamentales para la vida:

martes, mayo 24, 2016

Homilía del Papa: enriquecerse explotando a los trabajadores es pecado mortal


Fuente: Radio Vaticano 19/5/16 (RV.-) Los que se enriquecen explotando a la gente con el trabajo son como sanguijuelas: es pecado mortal, advirtió el Papa Francisco, en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta.

Ricos chupasangre de los pobres

La primera lectura del día, de la Carta de Santiago, es una firme advertencia para los ricos que acumulan dinero explotando a la gente. Tras señalar que «las riquezas en sí mismas son buenas», pero que son «relativas, no una cosa absoluta», el Papa explicó que se equivocan los que siguen la denominada «teología de la prosperidad», según la cual «Dios te hace ver que andas en justicia, si te da tantas riquezas». El problema no es el de atacar las riquezas, porque no se puede servir a Dios y a las riquezas, añadió también el Obispo de Roma, explicando que se pueden volver «cadenas», que quitan la libertad de seguir a Jesús. Como dice Santiago: «sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo» (Carta de Santiago 5, 4)

domingo, mayo 15, 2016

Papá Noel ha muerto en Motril


 "El fallecido, que no llevaba documentación, podría ser un hombre de unos 70 años y natural de Motril que utilizaba un chamizo situado en las cercanías de la nueva estación de autobuses para dormir" (Ideal de Granada).

   Con esta reseña conocíamos la noticia de la muerte a "solas" de este hombre, un mendigo con el que muchas veces nos hemos cruzado en los últimos años en Motril. Muchas preguntas sin respuesta y un pellizco en el estómago nos deja el recuerdo de esta persona que "convivía" con nosotros en las márgenes, a doscientos metros de nuestra mirada cuando menos ocupada y distraída.


   Reproducimos por su valor humano y testimonial este bello post de Fermín Anguita que ha publicado en su blog "El Diamante Azul" cuya lectura recomendamos:

"Me quedé con todas las ganas de dedicarle un reportaje. Hace dos años lo vi de espaldas, encorvado y metido en su propio personaje; sin más escenario que la calle trasera de un polígono comercial feo y desvencijado y sin más público que dos o tres perrillos tan pobres como él.

Le conocían bien quienes transitaban a diario por un parque empresarial que se va comiendo un campo, también marchito, donde a duras penas mantuvo hasta el final el cobertizo inmundo donde lo encontraron pudriéndose en un olvido que sólo era de él.

miércoles, mayo 11, 2016

Celebración del DIA de la HOAC 2016 en Cogollos Vega


 
   El pasado domingo día 8 de Mayo, un nutrido número de militantes de la Hoac de Granda nos dimos cita en Cogollos Vega para celebrar en familia el Día de la Hoac 2016. 

    A Cogollos Vega, Granada, 37 años atrás tambien acudieron más de 700 militantes venidos de todos los rincones del territorio nacional para participar en la IV Asamblea General de la Hoac. 

    Llegamos cargados de emociones y recuerdos y pasamos un día entrañable acogidos por la parroquia de Cogollos y sus gentes con quien celebramos un Gesto de Solidaridad y Denuncia bajo el lema "Trabajo Digno para una Sociedad Decente" y participamos en la eucaristía dominical. Terminamos con la comida compartida y una visita rápida al instituto de Cogollos donde físicamente se habían escrito los primeros renglones de esta historia 37 años antes, en agosto de 1979.



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viernes, mayo 06, 2016

Repensar el sentido del trabajo | #Editorial1583



     Se cumplen 125 años de lo que se considera el inicio de la Doctrina Social de la Iglesia. El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicaba la encíclica Rerum novarum, sobre la situación de los obreros. Su contexto era el de un liberalismo radical y una expansión industrial capitalista que degradaron hasta el extremo las condiciones laborales y de vida de las familias trabajadoras. En esa situación, el Papa hacía un planteamiento fundamental sobre el trabajo humano: «A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia; ni ponerle trabas en la marcha hacia su perfeccionamiento» (RN 30).

     Un año antes, en 1890, tal y como se había decidido en el Congreso Internacional Socialista Obrero de París de julio de 1889, se convocó por primera vez la celebración internacional del 1º de Mayo, cuya reivindicación central era la jornada laboral de ocho horas. El éxito de las manifestaciones hizo que las organizaciones obreras decidieran dar continuidad a esta cita anual. Con el tiempo, el 1º de Mayo se convierte en un símbolo de la lucha y solidaridad de los trabajadores y las trabajadoras por el reconocimiento de su derecho a ser y a vivir dignamente. En la tradición obrera las «ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de formación», representaban «vuestro reingreso en la vida humana, la libertad de cumplir vuestros deberes hacia vosotros y hacia vuestra clase».


jueves, mayo 05, 2016

DAR ÁNIMO A LOS SIN TRABAJO Y PRECARIOS

 Evangelio en la calle



Nos estamos acostumbrando a  noticias como ésta: 6.640 parados se presentan a unos cuantos puestos de trabajo que, además, tienen un carácter provisional; o como ésta otra: a pesar del llenazo de turistas durante las fiesta últimas, el paro en nuestra ciudad sigue subiendo. En definitiva, vamos viendo como normal que una parte considerable de nuestros vecinos no tengan trabajo y que otra parte lo haga los fines de semana o por la noche en pésimas condiciones: Están a nuestro lado y son de los nuestros.


¿Qué hacemos nosotros? ¿Qué hace nuestra Iglesia? ¿Qué hacen nuestros vecinos? No podemos huir de la historia de cada día, de la realidad, no podemos hacer dejación de lo más nuestro. Porque tocar el paro o la precariedad es tocar la dignidad humana y es romper toda esperanza para la humanidad. El pueblo tiene que ver alguna luz: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande, a los que habitaban en una región de sombra de muerte una luz les brilló” (Mt. 4, 16).




Las palabras de Jesús de Nazaret son palabras de ánimo y esperanza: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré” (Mt. 11,28) o “al ver a la gente, sintió compasión de ellos, porque estaban cansados y abatidos como ovejas sin pastor” (Mt. 9,36).


La ausencia de trabajo y la precariedad tienen más alcance del que parece. Tocan los cimientos de esta sociedad. Ya no valen los parches. Son necesarios militantes que luchen por otra sociedad, al mismo tiempo, que vayan sembrando ánimo a los sin trabajo y precarios haciéndose carne en su propia carne.


Antonio Hernández-Carrillo
 "TU" número 170